El Santo Escapulario



El escapulario forma parte del hábito de varios Institutos Religiosos. Respecto al escapulario de color marrón que llevaban los primitivos Carmelitas, pueden aducirse dos razones para su uso:

1- Porque era una prenda, tipo mandil, para evitar que la túnica se manchase.
2- Porque siendo los primeros ermitaños cruzados europeos, tenían en mente el concepto de patronato feudal, esto es, de ser siervos de un señor. Dichos ermitaños tomaron por única Señora y Patrona a la Virgen María y de ahí que distinguieron esta pertenencia a través del vestido del escapulario.


Tras la llegada de los Carmelitas a Europa, inmersa la Orden en diversos conflictos que incluso buscaban su supresión, la Virgen María se apareció a San Simón Stock, General de la Orden, el 16 de julio de 1251, ofreciéndole el escapulario como “señal de salvación, salvaguardia en los peligros, alianza de paz y de protección sempiterna”. La tradición posterior, confirmada por los Romanos Pontífices, los Santos y el sentido de fe de los fieles, establece que la persona que muere con el escapulario recibirá de la Virgen María, a la hora de la muerte, la gracia de la perseverancia en el estado de justicia si está en él, o, en caso contrario, la gracia de la conversión y de la perseverancia final. 

La predilección de María Santísima por su Orden fue confirmada de modo aún más maternal en el s. XIV, cuando se apareció al futuro Papa Juan XXII en Aviñón (Francia). Allí le prometió una especial asistencia para los que llevasen el escapulario, diciendo que los libraría del Purgatorio el primer sábado después de su muerte.

El Escapulario del Carmen es un memorial de todas las virtudes de María Santísima. Así lo recordaba a todos, religiosos, terciarios y cofrades, “que forman, por un especial vínculo de amor, una misma familia de la Santísima Madre”, el Papa Pío XII, el 11 de febrero de 1950:

“Reconozcan en este memorial de la Virgen un espejo de humildad y castidad. Vean, en la forma sencilla de su hechura, un compendio de modestia y candor. Vean, sobre todo, en esta librea, que visten día y noche, significada con simbolismo elocuente, la oración con la cual invocan el auxilio divino. Reconozcan, por fin, en ella su consagración al Sacratísimo Corazón de la Virgen Inmaculada, por Nos, recientemente recomendada”.